Angeal

ANGEAL

El arquero que convirtió la pérdida en propósito

“Algunos nacen con poder.
Otros lo descubren cuando ya lo han perdido todo.”

Registro del Archivo

Raza: Se’irim (herencia Quida)
Origen: Llaüt, costa noroeste de Rethah
Edad: 21
Disciplina: Arquero
Afinidad: Energía arcana latente

Información verificada por el Archivo Central

Perfil

Angeal es un joven arquero marcado por la pérdida, pero definido por su voluntad de proteger.

De carácter abierto y cercano, combina una personalidad amable y empática con una impulsividad difícil de contener. Su sentido del honor es inquebrantable, y su determinación nace de una promesa silenciosa: evitar que otros sufran lo que él vivió.

Hijo de madre Se’irim y padre Quida, Angeal alberga en su interior una dualidad única. Aunque su apariencia es la de un Se’irim, en su interior fluye un potencial arcano heredado de una raza casi extinta, lo que le otorga una capacidad de aprendizaje y adaptación fuera de lo común.

A pesar de su actitud desenfadada y su tono irónico, es un combatiente serio, protector y profundamente leal.

Su mayor fortaleza no es su habilidad…
es su incapacidad para mirar hacia otro lado.

Historia

Origen

Criado en Llaüt, una aldea pesquera conocida por su relación con los Itih, Angeal creció en un entorno humilde pero estable.

Su padre, uno de los últimos Quida de Rahaylimu, vivía bajo constante amenaza debido al valor que los bandidos daban a su especie. Para proteger a su familia y a la aldea, abandonó su vida como pescador y se convirtió en su guardián.

Su madre, sanadora, le transmitió el conocimiento de las hierbas y una forma de ver el mundo más emocional e impulsiva.

Entre ambos, moldearon a Angeal.

La caída

Todo cambió cuando una banda pirata atacó Llaüt.

Buscaban a su padre.

Tras un combate desigual, capturaron a su madre para forzar su rendición… y ejecutaron a ambos.

Angeal sobrevivió oculto.

Aquel día no solo perdió a su familia.
Perdió su hogar.

El camino

Desde entonces, Angeal emprendió un viaje en solitario.

Entrenó sin descanso con el arco de su padre, perfeccionando su agilidad, puntería y dominio del combate. Su sangre mixta le permitió evolucionar rápidamente, desarrollando habilidades que iban más allá de lo convencional.

Su objetivo era claro:

Eliminar cualquier amenaza que pusiera en peligro a otros.

Ese camino lo llevó al torneo de Rialtor, donde conoció a Sansfear.

Aunque fue derrotado, encontró algo más importante que la victoria.

Un propósito compartido.

Vínculos registrados

  • Sansfear — Aliado y vínculo principal
  • Dana — Vínculo emocional creciente
  • Télcar — Compañero de batalla
  • Rethah — Territorio de origen y conflicto
  • Llaüt — Lugar de su pasado

Relaciones confirmadas dentro del Archivo

Capacidades

  • Puntería avanzada
  • Alta agilidad y reflejos
  • Combate a distancia
  • Adaptación rápida al entorno
  • Afinidad arcana latente (herencia Quida)
  • Carga de energía en proyectiles

Equipo

  • Arco heredado de su padre
  • Colgante de colmillo de dragón (legado familiar)
  • Aljaba lateral de acceso rápido
  • Guantes de combate (protección y control)
  • Ropaje ligero optimizado para movilidad

🔒 Parte del registro ha sido omitida por decisión del Archivo

Última actualización del Archivo: “desconocida”

Bestiario de Rin – Registro completo

Registro de Rin:

Angeal no es peligroso por lo que sabe hacer…
sino por lo que está dispuesto a hacer por otros.

He observado patrones similares en otros portadores de cargas emocionales intensas.
Ninguno de ellos terminó su camino sin cambiar aquello que juraron proteger.Archivo.

“No todo lo que acecha en la oscuridad desea destruirte…
pero todo lo que lo hace, aprendió primero a observarte.”

  • Angeal
    • Personalidad: Joven, amante de los animales y de las mujeres, simpático, atento, dispuesto, tímido, impulsivo, irónico, amable, tenaz, olvidadizo, con gran sentido del honor, practico, ágil, protector.
    • Edad: 21.
    • Ciudad Natal: Llaüt.
    • Raza: Se’irim.
    • Dedicación: Arquero.
    • Habilidades: Agilidad, destreza, puntería, carga arcana.
    • Equipo: Viste ropa ajustada con capucha, guante cubriéndole el brazo izquierdo y otro en el derecho que solo le cubre la mano, aljaba en el exterior del gemelo derecho, botas de caña alta, un collar de un colmillo de dragón recuerdo de sus padre, cubre hombro derecho.

Angeal, joven entusiasta, cazador con arco, protagonista de la historia junto con Sansfear, su amigo. Viene de una familia humilde que se emplaza en Llaüt, una aldea pesquera situada en la costa noroeste de Rethah. Dicha aldea, es conocida por el comercio casi en exclusividad que tiene con los Ithi, en una relación de cordialidad entre ambas razas.

Vivía junto a sus padres, siendo su madre de raza Se’irim y su padre de raza Quida, una raza casi extinta por una catástrofe natural que tuvo lugar en sus tierras muchas generaciones atrás. Su padre era de los pocos que quedaban en Rahaylimu, recorrió el territorio hasta que fue aceptado en Llaüt, donde se enamoró y con quien tuvo a Angeal, de apariencia Se’irim, pero el espíritu y poder arcano interior de los Quida.

No obstante, a pesar de ser aceptado y querido en la aldea, su padre sufría el acoso de muchos bandidos y piratas procedentes de otras regiones de Rahaylimu, que buscaban en su especie su exótica cabeza, con el único afán de lucrarse. Era tal el acoso, que decidió convertirse en el protector de la aldea, dejando de lado sus costumbres pesqueras para defenderse y proteger a su familia y a quienes le habían dado todo.

Su madre, sanadora, inquieta e impulsiva, todo lo contrario que el padre, que era calmado y paciente. Angeal, por su lado admiraba la habilidad de combate de su padre, a pesar de que todos en Llaüt querían inculcarle la tradición pesquera, él tenía entre ceja y ceja la idea de ser cazador y ayudar a la gente, como hacía su padre, quien le regalo un viejo arco suyo para que se entrenará y practicase, cosa que hacía con esmero cada vez que salía con su madre a recolectar plantas, raíces y otros materiales para sus pócimas, en carácter había salido a su madre, y tenía la necesidad empírica de salir y explorar, además de esa impulsividad a la hora de hacer las cosas.

Un día se personaron en la aldea una de las bandas piratas más peligrosas y pobladas, con criaturas de gran poder a su servicio. Vinieron en busca de su padre, este les combatió con fiereza, y a pesar de ser superiores en número, les hizo frente, pero en un descuido, capturaron a su amada, su madre, a quien usaron para obligarle a deponer las armas. Sin más opción obedeció, pero la intención de aquellos piratas no era capturarlo con vida, arrebatándoles la vida a ambos a sangre fría, de hecho, habrían acabado también con Angeal de saber de su existencia, pero uno de los aldeanos lo ocultó. Se llevaron ambos cuerpos y  saquearon la aldea.

Dolido y desolado decidió abandonar Llaüt, se hizo con el arco de su padre y emprendió el viaje, entrenándose y preparándose, con el único objetivo de combatir a todo aquel que decidiese llevar el mal y el dolor a cualquier ser vivo de Rahaylimu. Poco a poco, fue convirtiéndose en un arquero excepcional, con gran agilidad, habilidad y destreza, la mezcolanza de ambas razas en su sangre, le facilitaron el aprendizaje singularmente. Ayudaba y cazaba cualquier amenaza, a pesar de su prematura edad, con la ayuda de su arco. Llevando siempre consigo el colgante que le regaló su padre, el cual pasaba de generación en generación, una garra que perteneció a un antepasado Quida, un gran maestro que llego a dominar la magia polimórfica a la perfección. De su madre no pudo obtener más que su recuerdo, y su aprendizaje básico en hierbas medicinales,  con el que pudo sanarse, y el que le valió extrañamente, para no confiar en ningún sanador más.

Pasado largo tiempo, llego a sus oídos la noticia de la organización del torneo de Rialtor, en el que se combatía para ganar el prestigio de mejor guerrero o mago de la región, así que sin pensarlo dos veces, partió a inscribirse, combatiendo contra decenas de contrincantes, saliendo vencedor en todos, hasta llegar a la gran final, en la que se enfrentó a un mago elemental llamado Sansfear, no obstante, y a pesar del duro combate, Angeal cayó vencido. Tras aquello, entendió que le quedaba mucho por aprender y mejorar si quería cumplir su promesa de ayudar en todo el mundo, con lo que se preparó, y decidido a salir en busca de nuevas aventuras en solitario, pero ya casi en las afueras de Rialtor, se topó con Sansfear y tras hablar largo y tendido con él, ambos observaron que tenían muchas cosas en común y que ambos buscaban mejorar, aprender y ayudar, con lo que decidieron partir juntos, hasta el día de hoy, que siguen viajando, sin saber que les espera la mayor de sus aventuras, en la que la seguridad de Rahaylimu dependerá de su voluntad y su habilidad.