Laitoh

LAITOH

Mago defensivo.



“No todos luchan para vencer… algunos luchamos para que nadie caiga.”

Registro del Archivo

Personalidad: Tolerante, estudioso, protector, servicial.
Edad: 39
Ciudad Natal: Forn
Raza: Se’irim
Dedicación: Mago defensivo

Habilidades:

  • Creación de escudos arcanos avanzados
  • Inmovilización mediante ataduras mágicas
  • Defensa de áreas extensas (cúpulas, barreras masivas)
  • Control del flujo del combate desde la retaguardia

Equipo:

Cetro canalizador

Túnica arcana

Información verificada por el Archivo Central

Perfil

Laitoh, mago defensivo de la raza Se’irim, es la encarnación de la resistencia y la protección. Donde otros buscan poder, él buscó propósito… y lo encontró en convertirse en el muro que separa la vida del caos.

“Mientras yo resista… ellos también lo harán.”

Historia

Origen

Criado en Forn, entre cuero, metal y relatos de cazadores, Laitoh creció rodeado de historias de hazañas imposibles. Aquellas voces sembraron en él un sueño:

convertirse en cazador… pero a través de la magia.

Junto a Télcar, su inseparable amigo, pasaba los días imaginando aventuras, enfrentándose a criaturas invisibles… sin saber que algún día lo harían de verdad.

El aprendiz del mundo

Su transición a la nDurante años absorbió todo conocimiento arcano que caía en sus manos. Libros, relatos, consejos… todo era valioso.

A los 16 años partió en peregrinaje.

No sabía qué tipo de mago sería… solo sabía que lo sería.

El encuentro que lo cambió todo

En un momento clave de su viaje, presenció algo que redefiniría su destino.

Una mujer… sola… rodeada por dos atacantes.

No venció con fuerza.
No atacó.

Resistió.

Muros. Cadenas. Barreras.
Una defensa perfecta.

Ese día, Laitoh entendió su camino:

No sería quien destruye… sería quien protege.

La forja del protector

Tras separarse de aquella misteriosa maga, dedicó su vida a dominar las artes defensivas. Cada hechizo aprendido tenía un propósito claro:

Salvar. Contener. Resistir.

Con los años, alcanzó un nivel excepcional en su especialización, convirtiéndose en un mago de apoyo indispensable.

El regreso a Forn

El destino lo llamó de vuelta.

Forn estaba siendo asediada.

Centenares de bandidos.
Y un solo defensor: Télcar… al límite.

Laitoh no dudó.

Alzó una cúpula azul zafiro que cubrió toda la aldea, deteniendo el avance enemigo.
Después, cadenas arcanas descendieron como juicio inevitable, inmovilizando a cada invasor.

Forn resistió.

Gracias a él.

El guardián de Rethah

Desde aquel día, Laitoh y Télcar se convirtieron en una de las defensas más poderosas de la región.

Uno golpea.
El otro protege.

Juntos… son equilibrio.

En los acontecimientos recientes, su papel sigue siendo crucial, siendo pieza clave en la estrategia contra amenazas como los Goritia y en la resistencia ante el avance del mal

No necesito ser el más fuerte… solo el último en caer.

Vínculos registrados

  • Télcar — Mejor amigo y compañero de batalla
  • Sus padres — Artesanos de Forn, origen de su humildad
  • La maga desconocida — Figura clave en su destino
  • Habitantes de Forn — Aquellos a quienes juró proteger
  • Rialtor — Fuerza aliada en conflictos mayores

Relaciones confirmadas dentro del Archivo

🔒 Parte del registro ha sido alterada o suprimida.

Última actualización del Archivo: “clasificada”

Bestiario de Rin – Registro completo

Registro atribuido a Rin:

«Cuando el cielo se vuelve azul… no es el clima… es Laitoh protegiendo a los suyos.»

«No busca la gloria… pero sin él, muchos héroes no vivirían para alcanzarla.»

  • Laitoh
    • Personalidad: Tolerante, estudioso, protector, servicial.
    • Edad: 39.
    • Ciudad Natal: Forn.
    • Raza: Se’irim.
    • Dedicación: Mago defensivo.
    • Habilidades: Versatilidad en escudos arcanos e inmovilizaciones.
    • Equipo: Túnica y cetro.

Nacido en Forn, hijo de mercaderes de esa misma aldea, son artesanos del cuero y el metal, confeccionando diferentes tipos de enseres que venden en un puesto de suministros varios para cazadores, lugar donde se crió, pasando gran parte del día oyendo historias que le contaban los cazadores que por allí pasaban, su sueño era convertirse en uno de ellos, enfocado a la magia, pues esta le fascinaba. En los ratos que no estaba en el puesto, se iba junto a su mejor amigo Télcar, que, aunque menor que él, compartían la ilusión de ser cazadores, ambos salían por las afueras de Forn, fantaseando que vivían grandes aventuras combatiendo con todo tipo de criaturas.

Durante muchos años, Laitoh fue estudiando y aprendiendo todo lo que podía sobre la magia, ya sea de libros que llegaban al mercado, de consejos de otros cazadores y con la práctica, hasta iniciarse en conocimientos básicos sobre el control del poder arcano. A sus dieciséis años se vio preparado para partir en su peregrinaje, sus padres eran conscientes que ese día llegaría, y a pesar de apenarles la idea de separarse de su hijo, ambos se sentían muy orgullosos de él, y le animaban a que lo realizase y cumpliese su sueño. Le prepararon y pertrecharon con todo lo que podía necesitar, y finalmente partió de Forn acompañado un tramo por Télcar, finalmente éste decidió volver a Forn y Laitoh le prometió que un día volvería, y sería convertido en un gran mago. Reanudó su viaje en busca de sus cualidades, pues tenía que claro que quería ser mago, sin embargo, no tenía decidido en que campo del poder arcano quería especializarse.

Durante su peregrinaje recibió muchas lecciones y enseñanzas de varios maestros arcanos, de diferentes ámbitos. En uno de esos días de viaje, pudo oír gritos tras una zona rocosa, sin pensarlo dos veces fue a ver lo que ocurría, observando cómo un par de hombres de gran corpulencia, uno de ellos equipado con una alabarda, y el otro con un inmenso mazo de guerra, estaban acorralando a una mujer, de baja estatura, vestía túnica y empuñando un cetro. Al parecer, aquellos hombres conocían a la mujer y amenazaban con arrebatarle la vida, Laitoh impotente, pensaba la manera de ayudarle, sin embargo, no tenía el suficiente poder y conocimientos para hacerlo.

Ambos hombres se lanzaron al ataque sobre ella, pero sin entender muy bien cómo, aquella mujer creó un muro mágico bloqueándoles el paso, al tiempo que evocó unas fuertes ataduras mágicas que los inmovilizaron. Laitoh asombrado, permanecía oculto expectante ante tal recital de sabiduría y poder de aquella mujer, pues a cada intento de ser atacada, contraatacaba haciendo uso de diferentes escudos, muros, cúpulas y demás protecciones mágicas que les impedía tan siquiera acercarse. La mujer les dio un último aviso para que desistieran en su afán de acabar con ella, que por más fuerza o poder que tuviesen no era nada comparado con su capacidad defensiva, morirían antes de agotamiento, sin provocarle un solo rasguño. No obstante, los asaltantes volvieron a insistir en un nuevo ataque, pero aquel sería el último, pues la mujer los evadió, mientras conjuraba una barrera en forma de pirámide sobre ellos, que acabaría dejándolos encerrados, cual celda de una mazmorra.

Con una sonrisa en el rostro, la mujer se dio media vuelta, remarcándoles su advertimiento, pero era benévola y que pasado un día el hechizo se desvanecería y volverían a ser libres, sin embargo, les tocaría quedarse encerrados allí todo un día, con lo que les aconsejo que no malgastasen sus fuerzas en intentar escapar, sería inútil. Tras aquellas palabras, la mujer volvió al sendero donde Laitoh la abordó impresionado, ella, ya había notado su presencia y lo atendió amablemente. Ambos anduvieron varios días juntos, donde Laitoh la hostigó a preguntas, peticiones de enseñas y consejos para convertirse en un gran mago como ella, un mago de apoyo defensivo. Finalmente, sus caminos se tuvieron que separar, pero ya tenía clara su especialización y dedico todo su peregrinaje en aprender, practicar y convertirse en un mago de aquella índole.

Tras varios años, consiguió su objetivo, y llegó a sus oídos que Forn había sufrido graves daños en su ausencia a causa de un terremoto, su familia no era una de las afectadas y su negocio seguía sin problemas, sin embargo, también le habían informado que los bandidos asediaban la aldea casi cada día, y tras participar en el torneo anual de Rialtor, probando su valía combatiendo contra todo tipo de contrincantes, y llegando casi a la gran final. No perdió detalle tras la derrota, y dedico su tiempo a aprender más viendo el resto de combates de las diferentes categorías, pues cualquier nueva información le valía, tras esto, partió hacia Forn, con la idea de ayudarles en la defensa y en la prosperidad de la aldea.

Al llegar no recibió la cálida bienvenida que esperaba, pues la aldea estaba siendo asaltada por centenas de bandidos, estando únicamente su amigo Télcar reteniéndoles, y claramente haciendo uso de sus últimas fuerzas. Sin dudarlo un instante, acudió en su ayuda, cubriendo la aldea entera con una inmensa cúpula azul zafiro, impidiendo que los enemigos entrasen, además evocó una decena de cadenas mágicas que envolvieron a los enemigos, tanto bandidos como criaturas de todo tipo que luchaban en su bando, inmovilizándolos y dejándolos fuera de combate. Tras ayudar a su amigo a expulsar a aquellos bandidos, celebraron su regreso. Sus padres copados de orgullo, le recibieron con una cálida bienvenida, y desde ese día Télcar y Laitoh se convirtieron en una de las defensas más poderosas de toda Rethah, defendiendo Forn y a sus habitantes de cualquier peligro que intentase perturbar la calma en ella.