
LYNA
La niña que susurra al mundo…
y el mundo responde.
“No necesito tocarlo… para cambiarlo.”
Registro del Archivo
Personalidad: Madura, segura de sí misma, retentiva, solitaria, atenta, protectora
Edad: 14
Ciudad Natal: Forn
Raza: Se’irim
Dedicación: Granjera
Habilidades:
Gran resistencia psíquica en desarrollo
Telequinesis avanzada (desde edad temprana)
Comunicación mental intuitiva
Alta capacidad de aprendizaje y control mental
Información verificada por el Archivo Central
Perfil
Lyna, nacida en la quietud de una granja en Forn, es portadora de un poder tan extraordinario como peligroso. Su vida comenzó con pérdida… y creció en silencio, aprendiendo a ocultar aquello que podría convertirla en salvadora… o en amenaza.
“El poder no me controla… pero siempre está esperando que falle.”
Historia
Origen
Lyna nació en una humilde granja al norte de Forn, donde el esfuerzo y el amor eran el sustento de su familia.
Pero su llegada trajo consigo una herida imborrable.
Su madre murió en el parto.
Su padre… sobrevivió, pero quedó roto.
Y aun así… siguió adelante.
Por ella.
El despertar
Su transición a la Desde sus primeros días, Lyna mostró que no era una niña común.
No lloraba… mostraba.
Imágenes. Sensaciones. Necesidades proyectadas directamente en la mente de su padre.
Telequinesis.
Un don… y una condena.
Ambos decidieron ocultarlo del mundo.
Crecer en silencio
Durante años, Lyna perfeccionó sus habilidades en secreto.
Lejos de miradas.
Lejos del miedo.
Su padre la guió con paciencia… aunque en ocasiones, incluso él temía lo que veía.
Pero Lyna nunca dudó de sí misma.
Su corazón era puro.
El límite del poder
A los nueve años, su cuerpo cedió.
Su mente… no podía contener lo que crecía en su interior.
Dolor.
Descontrol.
Colapso.
Su propio poder se volvió contra ella.
Desesperado, su padre rompió el único juramento que había hecho:
revelar su secreto.
El encuentro con Rin
En Forn, encontraron ayuda en Khan… y a través de él, llegó alguien más.
Rin.
Chamán. Líder. Guía.
Se adentró en la mente de Lyna… y la encontró.
Perdida entre su propio poder.
La ayudó a regresar.
A tomar el control.
A sobrevivir.
Desde ese día, Lyna dejó de ser una niña con poder…
y comenzó a ser alguien que lo comprendía.
Entre la calma… y el destino
Lyna volvió a su vida.
La granja.
El trabajo.
Las visitas a Forn.
El mercado… su pequeño paraíso.
Pero el destino no olvida a quienes nacen con algo especial.
Y el suyo… ya estaba en marcha.
La caída en la oscuridad
Con el tiempo, su historia toma un giro inquietante.
Lyna aparece vinculada a Amunik, liderando conversos y ejecutando órdenes con frialdad estratégica.
Habla de destruir territorios.
De artefactos de poder.
De hechizos capaces de arrasar el mundo.
Ya no es solo la niña de la granja.
Es una pieza clave en el tablero del mal.
Aunque… algo en su interior aún parece resistirse.
Incluso en la oscuridad… hay ecos de quien fue.
Legado en conflicto
Lyna no es un personaje definido…
es una batalla en sí misma.
Entre lo que fue.
Y lo que está siendo.
Entre la luz que aprendió…
y la oscuridad que ahora la rodea.
Su legado no será lo que haga…
sino lo que decida ser cuando llegue el momento.
Si pierdo el control… no será el mundo lo que caiga… seré yo.
Vínculos registrados
- Su padre — Protector, guía y único vínculo con su origen
- Rin — Salvadora y mentora espiritual
- Khan — Líder de Forn, garante de su secreto
- Ferve — Observadora y futura posible redentora
- Amunik — Influencia oscura y actual vínculo dominante
- Los conversos — Seguidores bajo su mando
Relaciones confirmadas dentro del Archivo
🔒 Parte del registro ha sido alterada o suprimida.
Última actualización del Archivo: “clasificada”
Bestiario de Rin – Registro completo
Registro atribuido a Rin:
«No es el poder lo que da miedo… es que no lo necesite para destruirte.»
«Si alguna vez sonríe en silencio… huye.»
- Lyna
- Personalidad: Madura, segura de si misma, retentiva, solitaria, atenta, protectora.
- Edad: 14.
- Ciudad Natal: Forn.
- Raza: Se’irim.
- Dedicación: Granjera.
- Habilidades: Telequinesis, ágil mentalmente.
Nacida en una granja al norte de Forn, construida por su familia generaciones atrás y donde sus padres vivieron desde que se conocieron, trabajando duro durante las jornadas bajo el sol. Grande fue la felicidad que les invadió por el embarazo, cuidándose el uno del otro con gran empeño e ilusión, pero esa situación les estaba resultando extrañamente dura, aunque aquello no eran motivos para entristecerse, pues esperaban la llegada de su hijo o hija con gran entusiasmo. No obstante, el día del alumbramiento, el esfuerzo y el dolor que sufrió la madre fue tal, que sucumbió cayendo inerte ante los ojos de su marido, quien sostenía a su hija en brazos, sintiendo una mezcolanza de alivio por ver al fin a su hija sana y salva, pero también roto por dentro, pues su amada había fallecido, quien hasta ese momento lo era todo para él.
Enterró a su mujer con lágrimas en los ojos, y casi por instinto, cuido a su hija, pues su mente y su cuerpo no reaccionaron durante un par de semanas por la pena que invadía su ser. Finalmente, consiguió reponerse, empezando a darle las atenciones que la niña necesitaba, además de las tareas de la granja, a las que debía atender si querían seguir comiendo.
Lyna, así se nombró a aquella niña, pues así lo habían decidido antes de su muerte. No era una niña normal y corriente, su padre no tardó en darse cuenta del inmenso poder que albergaba, pues, aun siendo un bebé, entre llantos, le enseñaba con claridad lo que necesitaba a través de imágenes que se plasmaban en su mente, ya fuese comida, descanso, o lo que fuese que necesitase. Había oído hablar de ese tipo de habilidades, sin duda era telequinesis, una magia muy poderosa y que además aterraba a la gente.
Los años pasaron, y la niña crecía tanto como lo hacían sus poderes y habilidades, que con mucho cuidado ponía en práctica para controlarlo, siempre en lugares donde no pudiesen verla, pues nadie más que ellos debían saber qué clase de poderes poseía. Con gran dedicación y paciencia, la crio y ayudó con el control de estas habilidades, que en ocasiones, hasta él temía, pues eran portentosas. No obstante, Lyna posee un gran corazón y es bondadosa, pues jamás se le ocurriría usar su poder para causar mal o dolor a nadie.
A sus nueve años de edad, sufrió una terrible enfermad, su cabeza no podía soportar tal nivel de poder, era demasiado pequeña y su poder crecía más deprisa que su mente, lo que le causó un terrible dolor en su cerebro, pues era como si sus poderes se descontrolaran y se usasen sobre ella misma. Su padre, desesperado, fue en busca de ayuda a Forn, y a pesar de tener que revelar sus poderes, no cabía en él la posibilidad de perderla también, era lo único que le quedaba. Una vez en Forn le recibió su líder, Khan, un hombre amable y de gran bondad, fue a él a quien le pidió ayuda, pues no podía confiar en nadie más. Este le dijo que no se preocupase, que buscaría un remedio y se lo haría llegar, además de prometerle su discreción, salvo que fuese de total confianza.
Confiando plenamente en sus palabras, volvió para atender a Lyna, que cada vez parecía estar peor, pasaron la noche en vela, y con los primeros rayos de sol se les presentó una mujer en el umbral de su puerta. La enviaba Khan, su nombre es Rin, es la líder de una aldea llamada Galdin y una muy poderosa chamán. Se amigó junto a Lyna, y haciendo uso de sus habilidades, se introdujo meditando en su espíritu, pudiéndola guiar y ayudándola para que retomase en control de su mente. A media mañana Lyna despertó, como si no hubiese pasado nada, pues gracias a la ayuda de Rin había tomado control de su poder. Le facilitó algunos consejos para que cuando sintiese molestias, no llegar a estos extremos y poder controlar su poder.
Durante los siguientes años, continuó desarrollando sus habilidades, al tiempo que ayudó a su padre en todas las tareas de la granja. Siempre que tiene la oportunidad, va a Forn, pues visitar su gran mercado es su mayor afición, le encanta aquel ambiente y la euforia al descubrir todo tipo de cosas que se venden allí, provenientes de todo Rethah y de vez en cuando algunas de otras partes de Rahaylimu. Lo que ella no sabía, es que el destino que le aguarda, va a ser más duro de lo que jamás hubiese imaginado.

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