Ya tenemos los borradores.

Bueno, después de dos semanas de estrés dejandolo lo mejor posible, por fin, hoy hemos conseguido terminarlo, y ya tenemos las impresiones listas para ser entregadas. Solo nos queda esperar al veredicto, y finalmente poder publicarlo, para que todos vosotros podáis disfrutar tanto como nosotros hemos ¡sufrido! 😂 Es broma, hemos disfrutado mucho creando está nuestra obra.  

Gracias a todos por vuestro apoyo y seguimiento. ¡Hasta pronto! 

¡Deseadnos suerte!

¡Buenas a todos!

Tendréis que disculparnos un par de semanas, pero tranquilos, que no nos hemos olvidado de vosotros. Estamos dándole los últimos retoques al libro, pues vamos a presentarlo en el Premio Planeta, y queremos que esté perfecto. “¡Nos pilla el toro!” XD

Pronto tendréis noticias nuestras. Mientras tanto, podéis visitarnos y saber mas de Galdin en:

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Y por supuesto en este blog, nunca está de más volver a revivir las historias relacionadas con Galdin.

PD: Ya pronto tendremos lista la nueva Web, os invitamos a que os la apuntéis y nos sigais con tanto ímpetu como aquí. Sagagaldin.es

Orkhan

Nacido en la cuidad de Lonar, situada en el interior de la imponente montaña de Faindo. De raza Sanrak, seres galanos, dominio total del poder arcano, de las runas y poseedores de la mayor fuente de conocimiento de todo Rahaylimu. Desde su niñez, destacaba por su afán de aprendizaje y exorbitante curiosidad, pues traía de cabeza a los cuatro portavoces de las facciones, a todas horas tras ellos, ávido por que le mostrasen todo lo necesario para dominar sus artes, quienes le enseñaban con mucho esmero, pues veían el potencial que albergaba, y podría, en un futuro, poner al servicio de estos, sus más que imponentes cualidades.

El tiempo pasaba, y crecía aun sin decantarse por ninguna de estas cuatro facciones, los portavoces seguían colmándole de conocimiento, instándole a que se decidiera por una de ellas, para poder ayudarle a desarrollar todo su potencial en una de las especializaciones. No obstante, esa idea nunca le interesó, pues se veía capaz de dominar las cuatro, sabía que no debía reducir su campo de conocimiento a una sola facción, pues todas ellas, son importantes e interesantes, con lo que continuó aprendiendo de todas ellas, empapándose de su sabiduría en la inmensa biblioteca de su ciudad.

Cuando estuvo listo, le enviaron a una misión, en la que esperaban que le ayudase a decantarse por una de las facciones, pues la idea de que fuese por libre, y no encajara en sus costumbres, no les terminaba de agradar. Partió hacia el norte, donde se encontraban las ruinas de una antigua ciudad Sanrak, la predecesora de Lonar. Allí, tuvo que descifrar y resolver varios enigmas y pruebas, para poder encontrar una entrada oculta, que conducía a un tradicional examen en el que se determinaría a cuál de las facciones es más acorde, según sus aptitudes. Tras varios días, regresó a Lonar, luciendo un tatuaje rúnico en su espalda, este debía indicar a que facción debía unirse, pero para su sorpresa, este, era una mezcolanza de las cuatro, indicando que es totalmente válido para todas ellas. Quedando así, su singular forma de afrontar las normas, como válida entre sus costumbres.

Tuvo en conocimiento, que, durante su ausencia, llegaron a Lonar un par de Se’irim, cuyos nombres son Rin y Khan, quienes realizaron las pruebas de las profundidades de Faindo. Dichas pruebas, duras e ingeniosas, suelen ser arduas para los propios Sanrak, ni los más hábiles consiguen superar los diferentes niveles de dificultad que albergan, sin embargo, aquellos dos forasteros, lograron pasar muchas de estas. Orkhan, sintió rabia por no haber estado presente ante tal proeza, sin embargo, aquello puso en evidencia su desconocimiento del verdadero potencial de la raza vecina, decidiendo en ese momento, embarcarse en un viaje a Rethah, donde adquirió conocimiento, documentando sobre ellos y enriqueciendo y ampliando la sabiduría de su biblioteca. Orkhan no solo adquirió información, sino que encontró un vórtice de energía de gran poder en su territorio, emanaba una energía arcana de gran intensidad, no entendía cómo era posible que existiese un lugar como aquel, los Se’irim, lo llamaban la caverna Fuigen. En ella, el poder superaba lo conocido, Orkhan se perpetuó, aprendiendo e intentando dominar aquella energía. Finalmente, se marchó, sin llegar a comprender la complejidad de aquel lugar, era un completo misterio, pero sí logró algo, supo asimilar parte de la energía de aquel vórtice, adaptándolo a su poder arcano, lo que potenció sus habilidades rúnicas, y donde aprendió también, una vertiente diferente del uso del poder arcano puro, una habilidad, que solo los Sanrak habían logrado dominar.

Tras volver a Lonar, mostró lo adquirido en el viaje, continuó su aprendizaje, siempre por libre, yendo de un lado a otro de la ciudad, siendo conocido en las cuatro facciones, superando en poder, en algunos casos a los portavoces de estas, pero, al no pertenecer a ninguna y al no ser de su interés, jamás se proclamó portavoz de ninguna de ellas. Lo que Orkhan desconocía, era que sus habilidades y su curiosidad, le iban a llevar a una aventura, que escapaba a todo conocimiento Sanrak.

Ferve

Nacida en Skafa, una aldea en el extrarradio al sur de Rialtor. Vivía junto a sus padres, quienes orientados al negocio ganadero, contaban con un gran número de reses, entre cabras y ovejas de las que obtenían sus beneficios en su comercio. Además de sus padres, Ferve vivía junto a su hermano mellizo Raxio, del que nunca se separaba fuesen a donde fuesen, siempre jugaban juntos en su tiempo libre, pues desde temprana edad, ayudaban a sus padres, llevando las reses a pastar a las vastas praderas que rodeaban la aldea.

Era una joven soñadora y muy enamoradiza, tanto, que con tan solo una mirada de cualquier hombre, se empeñaba en que era “el hombre de su vida”. Pues ella ansiaba encontrar el amor por encima de todo. Por otro lado, su hermano era más reservado, y hacia lo posible por protegerla, advirtiéndole en más de una ocasión que sus sueños acabarían haciéndole daño, que estaba muy bien tenerlos, pero, obsesionarse le traería problemas. No obstante, ella no podía evitarlo.

Un día, ambos estaban cumpliendo con sus tareas en la pradera, cuando divisaron desde la lejanía, a un grupo de Perfos que se dirigían hacia su aldea, estos, son seres de una raza provenientes de las tierras gélidas, cerca del polo norte de Rahaylimu, seres de gran corpulencia y muy astutos. Llamados por su curiosidad, reagruparon el rebaño y regresaron a Skafa, con la intención de averiguar qué era lo que buscaban. Pero al llegar, observaron una fuerte discusión entre los componentes de ambos pueblos, a Ferve y su hermano les invadió el miedo, pues, bien sabían que si aquellos seres se proponían acabar con la aldea, lo harían sin apenas oposición.

No obstante, un hombre apareció de entre la multitud, equipado con una brillante e imponente armadura pesada, con el emblema del ejército imperial de Rialtor, este se acercó a los seres con suma precaución, y con tono amable y cortés, puso fin a la disputa, que, al final, tan solo había resultado ser un pequeño malentendido. Ferve, al contrario que su hermano, apenas presto atención a la resolución del conflicto, pues estaba completamente eclipsada por aquel fornido y apuesto soldado, para ella, aquel era su nuevo “hombre de su vida”. Y muy a su pesar, tras la resolución, el soldado continuó su camino hacia Rialtor.

A Raxio, aquel momento le sirvió para tener más que claro que su destino era convertirse en soldado imperial, las expectativas de Ferve, en cambio, eran totalmente distantes a las de su hermano, pero su apego a él y la posibilidad de volverse a encontrar con aquel radiante salvador, fue lo que le impulsó a unirse al ejército imperial de Rethah, pues por encima de todo, estaba el vínculo que le unía a su hermano. Ambos ascendieron rápidamente en la escala de galones del ejército, endureciendo su carácter, su fuerza, coraje e inteligencia, convirtiéndose ambos en pilares fundamentales para el ejército, desmarcándose un poco Ferve sobre su hermano, quien fue obsequiada por el gran comandante con un arma que albergaba gran poder, y que tan solo alguien de su destreza podría usar. Aquello le lleno de orgullo, y junto a su hermano resolvió cientos de situaciones con resultados más que satisfactorios. Sin embargo, ser los pilares de un ejército de tanto renombre, no les iba a facilitar la tarea a la hora de enfrentarse con lo que el destino les tenía preparado para sus próximas misiones.

Antón

Criado en el último templo de la orden de magos del cuadrado que seguía en pie, pues este estaba condenado al olvido como el resto. En él, tan solo residían un niño llamado Antón y un anciano, un mago elemental de gran poder, el último de los grandes magos del templo. El resto de jóvenes instruidos habían emprendido sus viajes en solitario, tan solo Antón permaneció junto a su maestro, para seguir adquiriendo conocimiento sobre la magia elemental, pues él no sólo quería llegar a ser un gran mago, sino que quería llegar a ser instructor de otros jóvenes.

Con gran atención y dedicación, atendía a todas las enseñanzas de su maestro, tomando notas y confeccionando libros y manuscritos que iba guardando cuidadosamente, para que el día de mañana les sirviera de guía a aquellos que como él, buscaban el camino del conocimiento y de la sabiduría arcana. Tras muchos años, aquel estilo de vida fue el único que Antón conoció, hasta que por inclemencias de la vida, el tiempo no perdonó a su maestro, que sucumbió por los estragos de la edad, decidiendo, entonces, partir con una caravana, marchándose del templo con todos sus documentos junto a él.

Antón recorría Rahaylimu en busca de más conocimiento, ampliando así su biblioteca particular, además de explorar e investigar otros antiguos y abandonados templos, en los que normalmente encontraba nuevos hechizos en pergaminos, y grimorios que añadida a su colección, pasaba largas jornadas estudiándolos, pues su dedicación y sus hobbies iban de la mano, tomando los altares de estudio como su lugar de confort, lo que más anhelaba en esos lugares era estar inmerso en el aprendizaje. En sus viajes, siempre estaba dispuesto a ayudar a las diferentes aldeas y aldeanos de Retath, ya fuese en cacerías que estaban fuera de su alcance, imbuyendo objetos para usos honorables o impartiendo paz, en los lugares donde la injusticia se le presentaba a su paso, sin pedir nada cambió, más que comida y descanso durante un día, pues no buscaba lucrarse, simplemente ayudar a aquellos que no pueden valerse por sí mismos.

Tras varios años de aventuras y aprendizaje, llegaron sus hazañas a oídos de un prestigioso comandante del ejército imperial de Rialtor, con lo que fue en su busca, para pedirle que adiestrase a los nuevos reclutas magos del ejército. Antón, sin dudarlo, acepto aquel reto, pues había conseguido acrecentar su poder y sabiduría, y ya era hora de que pusiese a prueba sus habilidades como instructor. Así fue, que durante mucho tiempo estuvo adoctrinándolos, y durante años, las fuerzas mágicas del ejército imperial aumentaron de forma considerable. A cambio, él recibía cobijo, comida y acceso a todas las bibliotecas y conocimiento de Rialtor, pues para él, aquello era mejor que cualquier recompensa económica.

A la vuelta de una misión, uno de sus discípulos le informo sobre un dragón que azotaba la zona de Galdin y Forn, que muchos cazadores habían intentado darle caza, sin éxito alguno. Antón decidió hablar con el comandante, informándole de su partida, pues los soldados estaban bien instruidos e incluso ellos mismos podrían adiestrar a los nuevos reclutas. Dicho eso, se despidió, recogió sus pertenecías y puso rumbo a Galdin, pues sentía la necesidad de acudir en su ayuda y acabar con esa bestia alada, que tantos estragos parecía estar causando. Aunque, para su ignorancia, aquel monstruo no era lo más peligroso que moraba por aquellos lares, ignorancia a la que el destino pondrá remedio, cruzando su camino ante un reto que pronto descubrirá.

Laitoh

Nacido en Forn, hijo de mercaderes de esa misma aldea, son artesanos del cuero y el metal, confeccionando diferentes tipos de enseres que venden en un puesto de suministros varios para cazadores, lugar donde se crió, pasando gran parte del día oyendo historias que le contaban los cazadores que por allí pasaban, su sueño era convertirse en uno de ellos, enfocado a la magia, pues esta le fascinaba. En los ratos que no estaba en el puesto, se iba junto a su mejor amigo Loismor, que, aunque menor que él, compartían la ilusión de ser cazadores, ambos salían por las afueras de Forn, fantaseando que vivían grandes aventuras combatiendo con todo tipo de criaturas.

Durante muchos años, Laitoh fue estudiando y aprendiendo todo lo que podía sobre la magia, ya sea de libros que llegaban al mercado, de consejos de otros cazadores y con la práctica, hasta iniciarse en conocimientos básicos sobre el control del poder arcano. A sus dieciséis años se vio preparado para partir en su peregrinaje, sus padres eran conscientes que ese día llegaría, y a pesar de apenarles la idea de separarse de su hijo, ambos se sentían muy orgullosos de él, y le animaban a que lo realizase y cumpliese su sueño. Le prepararon y pertrecharon con todo lo que podía necesitar, y finalmente partió de Forn acompañado un tramo por Loismor, finalmente éste decidió volver a Forn y Laitoh le prometió que un día volvería, y sería convertido en un gran mago. Reanudó su viaje en busca de sus cualidades, pues tenía que claro que quería ser mago, sin embargo, no tenía decidido en que campo del poder arcano quería especializarse.

Durante su peregrinaje recibió muchas lecciones y enseñanzas de varios maestros arcanos, de diferentes ámbitos. En uno de esos días de viaje, pudo oír gritos tras una zona rocosa, sin pensarlo dos veces fue a ver lo que ocurría, observando cómo un par de hombres de gran corpulencia, uno de ellos equipado con una alabarda, y el otro con un inmenso mazo de guerra, estaban acorralando a una mujer, de baja estatura, vestía túnica y empuñando un cetro. Al parecer, aquellos hombres conocían a la mujer y amenazaban con arrebatarle la vida, Laitoh impotente, pensaba la manera de ayudarle, sin embargo, no tenía el suficiente poder y conocimientos para hacerlo.

Ambos hombres se lanzaron al ataque sobre ella, pero sin entender muy bien cómo, aquella mujer creó un muro mágico bloqueándoles el paso, al tiempo que evocó unas fuertes ataduras mágicas que los inmovilizaron. Laitoh asombrado, permanecía oculto expectante ante tal recital de sabiduría y poder de aquella mujer, pues a cada intento de ser atacada, contraatacaba haciendo uso de diferentes escudos, muros, cúpulas y demás protecciones mágicas que les impedía tan siquiera acercarse. La mujer les dio un último aviso para que desistieran en su afán de acabar con ella, que por más fuerza o poder que tuviesen no era nada comparado con su capacidad defensiva, morirían antes de agotamiento, sin provocarle un solo rasguño. No obstante, los asaltantes volvieron a insistir en un nuevo ataque, pero aquel sería el último, pues la mujer los evadió, mientras conjuraba una barrera en forma de pirámide sobre ellos, que acabaría dejándolos encerrados, cual celda de una mazmorra.

Con una sonrisa en el rostro, la mujer se dio media vuelta, remarcándoles su advertimiento, pero era benévola y que pasado un día el hechizo se desvanecería y volverían a ser libres, sin embargo, les tocaría quedarse encerrados allí todo un día, con lo que les aconsejo que no malgastasen sus fuerzas en intentar escapar, sería inútil. Tras aquellas palabras, la mujer volvió al sendero donde Laitoh la abordó impresionado, ella, ya había notado su presencia y lo atendió amablemente. Ambos anduvieron varios días juntos, donde Laitoh la hostigó a preguntas, peticiones de enseñas y consejos para convertirse en un gran mago como ella, un mago de apoyo defensivo. Finalmente, sus caminos se tuvieron que separar, pero ya tenía clara su especialización y dedico todo su peregrinaje en aprender, practicar y convertirse en un mago de aquella índole.

Tras varios años, consiguió su objetivo, y llegó a sus oídos que Forn había sufrido graves daños en su ausencia a causa de un terremoto, su familia no era una de las afectadas y su negocio seguía sin problemas, sin embargo, también le habían informado que los bandidos asediaban la aldea casi cada día, y tras participar en el torneo anual de Rialtor, probando su valía combatiendo contra todo tipo de contrincantes, y llegando casi a la gran final. No perdió detalle tras la derrota, y dedico su tiempo a aprender más viendo el resto de combates de las diferentes categorías, pues cualquier nueva información le valía, tras esto, partió hacia Forn, con la idea de ayudarles en la defensa y en la prosperidad de la aldea.

Al llegar no recibió la cálida bienvenida que esperaba, pues la aldea estaba siendo asaltada por centenas de bandidos, estando únicamente su amigo Loismor reteniéndoles, y claramente haciendo uso de sus últimas fuerzas. Sin dudarlo un instante, acudió en su ayuda, cubriendo la aldea entera con una inmensa cúpula azul zafiro, impidiendo que los enemigos entrasen, además evocó una decena de cadenas mágicas que envolvieron a los enemigos, tanto bandidos como criaturas de todo tipo que luchaban en su bando, inmovilizándolos y dejándolos fuera de combate. Tras ayudar a su amigo a expulsar a aquellos bandidos, celebraron su regreso. Sus padres copados de orgullo, le recibieron con una cálida bienvenida, y desde ese día Loismor y Laitoh se convirtieron en una de las defensas más poderosas de toda Rethah, defendiendo Forn y a sus habitantes de cualquier peligro que intentase perturbar la calma en ella.