Recaudación por el cáncer infantil.

@globuspelsvalents @SagaGaldin @Galdin

Buenas a todos, durante este mes de abril, concretamente el día 27, en Montornés del Vallés, Barcelona, se celebrará “Globus pels Valents”, en este evento se recaudará para ayudar a todos aquellos niños que luchan día a día por ser más felices. @SagaGaldin no se hará a un lado, todo lo contrario, estaremos allí colaborando y donando algunos ejemplares para que aquellos que sean amantes de la lectura y se acerquen a apoyar esta noble causa, puedan aportar adquiriendo nuestra novela “Galdin – El resurgir del mal”.

Si estáis por la zona, y/u os apetece pasar un buen día con vuestra familia junto a nosotros y otros muchos, acercaos y saludadnos.

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Hasta pronto.

Txell

Nuestro personaje más enigmático.

Ninfa ancestral, acomodada en los bosques Sintiary, donde convive cordialmente en compañía de las almas, bien integrada entre la fauna y la flora del entorno, ideal paraje donde velar por el equilibrio de la energía del planeta.

De complexión delgada, semejante en altura a un humano adulto, de brillante piel blanquecina con un aura verdosa y largo pelo ondulado azulado, de amable y precioso rostro y gráciles manos y pies, de carácter extrovertido y dada a lo cómico, le encanta pasar desapercibida, haciéndose invisible y observando curiosa los quehaceres de quienes moran a su alrededor.

De origen pre-Sintiary, ha vivido y velado por Rahaylimu desde mucho antes de que se acomodaran las razas que actualmente habitan el planeta, y desde su punto de vista, la época actual es de lo más emocionante. Va aquí y allá, observando las acciones y uso del poder arcano en cada rincón del planeta, sin perder de vista el conflicto que desde un inicio confrontó por su propia naturaleza a las razas Hartach y Sintiary, ambas son el equilibrio, y es pues para ella, su distracción favorita. Hasta que, por casualidad, surgió la Gran Guerra entre ambas, sobre un territorio ancestral, un lugar donde antaño, antes incluso de su llegada a Rahaylimu, un oscuro ser fue exiliado a vivir bajo tierra, sin posibilidad alguna de poner remedio a su cautiverio, excepto, por esa fatal coincidencia, que le otorgó a través del residuo del poder arcano, la opción de recobrar su fuerza, y surgir como una amenaza para el equilibrio de la energía que con tanto empeño Txell había preservado.

Desde ese momento, la fuerza de aquel mal ha estado atrayendo y corrompiendo las mentes de las criaturas, decantando la negatividad hacia el lado que los Hartach habían estado representando hasta ese momento, poniendo en contrapartida y desventaja, a los Sintiary.

Por lo que el momento del descanso, hubo acabado para Txell, debiendo hacer algo que jamás hubo necesitado, intervenir en las acciones y decisiones de las razas para volver a reestablecer el equilibrio, en un principio adaptándose a los cambios que ese nuevo ser provocaba, pero su crecimiento, y por lo tanto su influencia, crece tan rápido que tuvo que tomar la iniciativa de apoyar el bando contrario activamente, y hacerle frente junto a aquellos, que sus propios intereses, sus actos van en consonancia con los de Txell.

La oportunidad surgió durante una noche, en la que un grupo de humanos cruzaban los bosques, uno de ellos se alejó mientras el resto dormía, pudiendo observarle con detalle e interaccionar con él con tal de conocerle tanto física y mentalmente como a su alma, empezando así, a cumplir con su nuevo cometido.

Entrevista en Camelot Radio

Entrevista en Camelot Radio
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Mañana miércoles 13 de marzo de 2019 a las 12h en http://www.camelotradio.es, nos entrevistan, espero que disfrutéis del audio. No nos castiguéis mucho por los fallos y las dudas, estaba muy nervioso. XDD

Contadnos que os ha parecido. Hasta pronto.

Ulfsark

Nuevo personaje en nuestra segunda entrega.

Se’irim procedente de la región de Mión, localizada al norte de la antigua región Itih. Su poblado, Ceretes, se encuentra situado al pie de vigorosas montañas nevadas y a un paso de una gran llanura de dura tierra yerma.

Siempre fue un extraño entre su gente, pues, a pesar de su carácter amable y dedicar su vida al bien de Ceretes, su tamaño y vigorosidad le habían hecho ganarse su apodo de Gigante de Ceretes. Decenas de curiosos visitaban el poblado en su busca, tanto para desmentir como confirmar las historias que recorren a lo largo de Mión sobre sus dotes y tamaño. Esto no es un problema para la mayor parte de sus habitantes, pero se había ganado la enemistad de aquellos a quienes por una u otra causa les perjudicaba, hecho que le obligó a partir y abandonar su hogar con apenas unos diecisiete años de edad.

Desde entonces ha vagado solo, recorriendo las diferentes regiones vecinas en compañía de su pesado mazo a dos manos, visitando a los Itih de la región de Sorva, de quienes aprendió a valerse y a conocer sobre el residuo del poder arcano, quienes agradecidos por sus servicios, le recompensaron con un escudo de lo más peculiar.

Pasó una temporada estival con los Rovheir, curiosas criaturas que adaptan el medio a sus necesidades, poderosas en cuanto al uso del poder arcano y con quienes más ha fortalecido sus músculos y habilidades, pues curiosas ante su visita, le ponían constantemente a prueba, tal fue así, que le invitaron a hacerse cargo de la exploración de una extraña cueva. Los Rovheir temían entrar, pues percibían un poderoso poder en su interior que les infundía pavor. Ulfsark, encantado aceptó el reto, su bondad le empujaba a ayudarles a deshacerse de ese yugo que les aterraba desde hacía generaciones.

Perdió la noción del tiempo en aquella inmensa oquedad, recorrió centenas de caminos subterráneos, grutas atiborradas de minerales, de diminutos seres roedores, oscuridad, incluso un lago en el que, por lo que pudo suponer, tardó cerca de una semana en bordearlo hasta el lado opuesto, cascadas, ríos de lava y todo tipo de obstáculos vivos e inanimados que tuvo que sortear, hasta que finalmente, un resplandor llamó su atención, un fulgurante halo débil e intermitente. Curioso buscó la fuente de la que procedía, no tardó en hallar el camino, y al mismo tiempo, no tardo en percibir un extraño ruido que acompañaba la intermitencia luminosa, creyó por un momento que se trataba de la respiración de algún ser, que aparentaba ser bastante grande, pero, las dudas se vieron resueltas al girar un recodo, donde se halló ante una gran sala rocosa, solo iluminada por aquella esfera de un vivo verde, que latía intercambiándose con un resplandeciente blanco. Se acercó a ella, sentía frio, y apreció que se trataba de una diminuta llama, que cual Sol, irradia llamaradas a su alrededor. Se dispuso a tocarla, y esta se desplazó suavemente hacia atrás, evitándole, se aproximó de nuevo, y de nuevo lo evitó. En aquel preciso instante, notó algo a su espalda, giró súbitamente para encarar aquello, fuese lo que fuese, asiendo a su vez su maza acomodada a su espalda, la luz se apagó, sorprendido y confuso, se agacho con tal de protegerse de aquello que con él se encontraba, cuando, en el suelo observó un leve chisporroteo verdoso, justo donde se encontraba apoyado su mazo contra el suelo, lo giró y la luz volvió a iluminar, aunque esta vez mas tenuemente, apagándose por momentos, lo justo para poder vislumbrar las afiladas garras de una infame y enorme criatura apostada ante él. Se apeó, oteó raudo en busca de un camino de huida, pero el único que parecía posible era por aquel por que había llegado, el mismo que tenía la criatura custodiado. Era el momento del combate, arremetió contra el gigantesco animal, golpeando con su mazo, desde el que con cada golpe, un destello verde le abandonaba, iluminando su inmediato alrededor, y como si su cuerpo lo atrajese, se introducía en él. Recibió algún zarpazo, le estampó contra el suelo y paredes, pero cada vez que golpeaba con el mazo, se sentía mejor, aquel extraño resplandor verde le curaba, sin saber cómo, había encontrado, adquirido e imbuido en su arma un legendario objeto de curación.

Logró regresar finalmente al exterior de la cueva, donde pudo observar que el invierno se acercaba, había pasado el verano y parte del otoño viajando por aquellos túneles, los Rovheir habían migrado al sur de su territorio, y añorando sus nevadas montañas decidió volver hacia el norte, bordeando esta vez el Mar Gaspiano, ávido de nuevas aventuras.