Próximos eventos.

Buenas a todos, a día de hoy y hasta el lunes 8, estamos en @DreamHack Valencia, donde vamos a enseñar en el escenario LAN, las novedades de esta fantástica historia. Si estáis por la zona no dudeis en venir a vernos.

A continuación os dejo una relación de eventos a los que vamos a asistir durante la segunda mitad del año.

  • Escenario LAN  en @DreamHack Valencia (4-8 de Julio).
  • Akihabara Deep en Sant Adrià del Besós (14-15 de Septiembre).
  • JapanWeekend en Madrid (21-22 de Septiembre).
  • SteamFantasy Valencia (21 de Septiembre).
  • EuroSteamCon BCN en Barcelona (26 de Octubre).
  • JapanWeekend en Valencia (23-24 de Noviembre).

Nos vemos en cualquiera de ellos.

Hasta pronto.

Feria del libro de Almería y Málaga.

@SagaGaldin ya está listo para asistir este fin de semana a sendos eventos, donde de la mano de @EdiCirculoRojo disfrutaremos de la compañía de todos vosotros.

Este sábado, en Almería, ocuparemos el stand a las 17h, pudiendo gozar de la feria durante el resto del día.

Tras recogernos, partiremos a Málaga, donde haremos noche y asistiremos a la feria ocupando de nuevo el stand de la mano de Círculo Rojo a las 10 de la mañana.

Aprovechad y pasaros, os firmaremos vuestros ejemplares, y os contestaremos las dudas que tengáis sobre la historia de @SagaGaldin.

Hasta pronto. 🤗🥰

Khan

Líder y paladin de Forn.

Lhyr, procedente de un pequeño asentamiento militar al sur de Rialtor, comandado por su padre, de quien tomó ejemplo y disciplina, asentando esas bases como filosofía de vida. Lo cual le ayudó a sobrevivir al salvaje caos tras fallecer su familia en una escaramuza sangrienta, siendo el único superviviente.

Atraída por el humo y la desolación del lugar, Rin apareció por aquellos lares, encontrando al joven Lhyr, de quien cuidó como si fuese su propio hijo. Viajaron a través de los bosques, llanuras y mares, al tiempo que su fortaleza física y mental maduraban, siendo por mucho tiempo, la mano derecha de Rin, su protector y compañero de aventuras.

En la lejana región de Mión, ambos avanzaban preocupados tras un rastro que habían estado siguiendo desde las gélidas tierras de los Perfos, pertenecía a un grupo de vándalos a quienes Rin insistía en seguir. Estos hicieron noche al raso, protegidos por un túmulo de rocas, aprovecharon su confort para sobrepasarles, alcanzando a quien sería el verdadero objetivo de Rin. Mal herida y moribunda entre matorrales, hallaron a una soldado del Ejército Imperial, en su último aliento, Rin posó sus manos sobre su frente y abdomen, calmando su taquicárdica tartamudez, pudiendo entender entonces sus palabras.

  • Protegedlo –dijo otorgando el raído escudo que portaba.

Lhyr se apresuró, lo asió, y en él leyó –Junkfar, escrito entre las muescas de las batallas soportadas. Una leve aura blanquecina rodeó el escudo, tornándose ante sus ojos como un reluciente y fornido escudo de paladín. Enseguida entendió que se trataba de un objeto extraño, y sin duda de gran valor. En cambio, y muy contrariado, observó que Rin no dio señales de asombro, y dejaba con suma delicadeza la cabeza inerte en el suelo, cerró los ojos, e iluminó sus manos, que a una distancia prudencial proyectaban un halo de cálida luz, que hizo que la vegetación circundante abrazara y acogiera el cuerpo de la mujer hasta hacerla desaparecer.

Continuaron su andadura, guiados por esa mágica sensatez que les llevó a recorrer cada rincón de Rahaylimu, añadiendo más almas a su peregrinación, hasta volver a tierras conocidas. Para entonces, Lhyr adquirió el título de “Khan” adoptándolo como nombre, quien merecedor de un leve reposo, fundó la aldea de Forn, y entrenó a todo aquel que, bajo las directrices de su difunto padre, quisiese servir para proteger a aquellos que viviesen entre los muros de lo que será el mayor centro mercantil al este de Rialtor, Forn.

Txell

Nuestro personaje más enigmático.

Ninfa ancestral, acomodada en los bosques Sintiary, donde convive cordialmente en compañía de las almas, bien integrada entre la fauna y la flora del entorno, ideal paraje donde velar por el equilibrio de la energía del planeta.

De complexión delgada, semejante en altura a un humano adulto, de brillante piel blanquecina con un aura verdosa y largo pelo ondulado azulado, de amable y precioso rostro y gráciles manos y pies, de carácter extrovertido y dada a lo cómico, le encanta pasar desapercibida, haciéndose invisible y observando curiosa los quehaceres de quienes moran a su alrededor.

De origen pre-Sintiary, ha vivido y velado por Rahaylimu desde mucho antes de que se acomodaran las razas que actualmente habitan el planeta, y desde su punto de vista, la época actual es de lo más emocionante. Va aquí y allá, observando las acciones y uso del poder arcano en cada rincón del planeta, sin perder de vista el conflicto que desde un inicio confrontó por su propia naturaleza a las razas Hartach y Sintiary, ambas son el equilibrio, y es pues para ella, su distracción favorita. Hasta que, por casualidad, surgió la Gran Guerra entre ambas, sobre un territorio ancestral, un lugar donde antaño, antes incluso de su llegada a Rahaylimu, un oscuro ser fue exiliado a vivir bajo tierra, sin posibilidad alguna de poner remedio a su cautiverio, excepto, por esa fatal coincidencia, que le otorgó a través del residuo del poder arcano, la opción de recobrar su fuerza, y surgir como una amenaza para el equilibrio de la energía que con tanto empeño Txell había preservado.

Desde ese momento, la fuerza de aquel mal ha estado atrayendo y corrompiendo las mentes de las criaturas, decantando la negatividad hacia el lado que los Hartach habían estado representando hasta ese momento, poniendo en contrapartida y desventaja, a los Sintiary.

Por lo que el momento del descanso, hubo acabado para Txell, debiendo hacer algo que jamás hubo necesitado, intervenir en las acciones y decisiones de las razas para volver a reestablecer el equilibrio, en un principio adaptándose a los cambios que ese nuevo ser provocaba, pero su crecimiento, y por lo tanto su influencia, crece tan rápido que tuvo que tomar la iniciativa de apoyar el bando contrario activamente, y hacerle frente junto a aquellos, que sus propios intereses, sus actos van en consonancia con los de Txell.

La oportunidad surgió durante una noche, en la que un grupo de humanos cruzaban los bosques, uno de ellos se alejó mientras el resto dormía, pudiendo observarle con detalle e interaccionar con él con tal de conocerle tanto física y mentalmente como a su alma, empezando así, a cumplir con su nuevo cometido.

Billy

Herrero de Galdin, hacedor de armas y armaduras.

Curioso, simpático y fornido adolescente, que como tantos otros se maravillaba por encaminarse hacia la peregrinación, deseando partir de su aldea, pero para ello, debía pasar por Rialtor, un largo y arduo camino que le retenía por el momento en su hogar.

Sus virtudes se aferraban a su martillo, pero no un martillo de guerra, su don no esta en el camino del combate, ni tan siquiera, su dominio del poder arcano era excepcional, pero ya desde joven, tenía predilección por la herrería. Desde que sus padres le llevaran por primera vez al centro de la aldea, donde los artesanos preparaban todo tipo de objetos y vestimentas, le fascinó cómo de un mineral, los herreros eran capaces de crear espadas y escudos. Su objetivo desde aquel momento lo tenía claro, quería ser el aprendiz del herrero, y así fue, al menos durante un tiempo, pues su determinación, tamaño y fuerza, pronto le valieron para superar a su maestro. Ávido por conocer nuevas técnicas, recorrió en su particular peregrinaje las tierras de los Perfos, conocidos por todos como sobresalientes maestros herreros, y recorrió gran parte de Rethah, adquiriendo la maestría necesaria para poder trabajar con cualquier mineral, aleación o material de cualquier índole, con el fin y acompañado de su inacabable imaginación, para crear cualquier objeto necesario para cualquier situación.

Durante un par de décadas vagó ofreciendo sus servicios por allá donde sus pies le llevasen, ayudando y creando un sinfín de armas y armaduras. Hasta que decidió por fin, desquitarse y partir hacia Rialtor, pues había oído que el torneo iba a llevarse a cabo en poco tiempo, y en una conversación de taberna le instaron a que fuese a enseñar a los herreros de la capital, pues de vez en cuando, alguna espada se partía por la deficiente cocción en su preparación. Él sabía que había buenos herreros en la gran ciudad, pero para el torneo, la demanda es tan alta que cualquier aprendiz podría vender cualquier chapuza que aparente ser bonita.

Se labró gran reputación durante aquel evento, y el favor de algún Lord, pero lo que realmente le cambió la vida, fue encontrarse entre todo aquel tumulto, al amor de su vida, aquella muchacha que dejó en su aldea, con la que jugaba y se miraban de reojo sin atreverse a cruzar un par de palabras. Desde aquel día del torneo, ambos vivieron sus aventuras juntos. Pasaron algunos meses viviendo y aprovechando ese favor de aquel Lord, hasta que un día, una mujer llamada Rin, se presentó ante ellos, y sin saber explicar cómo ocurrió, se unieron a su marcha, asentándose lejos en una colina al este de Rialtor, cerca de la frontera con los Sintiary, donde poco a poco y junto a otros como ellos, fundaron la aldea de Galdin, donde tras un par de lustros, actualmente viven y trabajan en equipo para repudiar el reciente mal que se ha instaurado sobre su región, Rethah.

Tom

Nuestro preciado Tabernero en @SagaGaldin

Valioso miembro de un grupo de asaltantes y mercenarios, que junto a Fom, su amigo de la niñez, fueron arrancados de los brazos de sus padres para ser vendidos al mejor postor, o, ese era su destino inicial y ojalá así hubiese sido, pues las actividades y acontecimientos que ocurrieron tras su cautiverio, les obligaron a permanecer con ellos. Tom aprendió a defenderse muy bien preparando comidas, ya que era su única tarea, y cuando fue mayor para aprender a luchar, su maestría entre ollas y hogueras era tal, que nadie pensó en cambiarle de oficio.

Viajaron durante décadas, robando, asaltando y realizando encargos aquí y allá, donde mejor les pagasen con alimentos o cuero, rara era la vez que se hacían con algún objeto de valor, y cuando tenían esa suerte, normalmente se deshacían de ellos por desconocimiento. Esa falta de cultura les hacía despiadados, pero eso no fue lo que marcó a Tom, pues además de tener siempre metida la nariz entre cacharros de cocina, en su tiempo libre la metía entre libros, con la excusa de aprender nuevas recetas, les decía, pues tampoco sabían leer, y el que sabía, no prestaba atención a Tom.

Un buen día, se toparon con un grupo de gente, que parecía estar asentándose desde hacía poco en una colina, tenían tiendas acabadas en piel y no parecían estar provistos de armas. Así pues, decidieron entrar a cuchillo, pero para su sorpresa, y ante la atenta mirada de todos los allí presentes, un joven dragón acudió con la misma idea, y sin quererlo, entre asaltantes y los aldeanos, le hicieron frente codo con codo. El dragón no se acobardó por el súbito crecimiento de la población humana ante él, y a dentelladas y coletazos decidió acabar en primer lugar con los asaltantes, pues venían armados y se encontraban en campo abierto, sin la luz de la hoguera que pudiese darles esa ventaja. Finalmente, entre todos consiguieron ahuyentarlo, pero sufrieron bajas, la banda de rufianes quedó prácticamente deshecha, los pocos que sobrevivieron fueron atendidos por los nuevos habitantes del lugar, quienes por indicación de Fom, fueron en busca de Tom, que permanecía custodiando las pocas pertenencias que acumulaban.

Desde entonces y deseoso de un cambio de vida, pasó a ser Tom, el tabernero de Galdin, donde contento y muy atareado, vive feliz y en compañía de su mejor amigo, y será testigo de multitud de aventuras que los mercenarios y otros nómadas, se prestan a contarle mientras degustan sus exquisitos manjares.

Ulfsark

Nuevo personaje en nuestra segunda entrega.

Se’irim procedente de la región de Mión, localizada al norte de la antigua región Itih. Su poblado, Ceretes, se encuentra situado al pie de vigorosas montañas nevadas y a un paso de una gran llanura de dura tierra yerma.

Siempre fue un extraño entre su gente, pues, a pesar de su carácter amable y dedicar su vida al bien de Ceretes, su tamaño y vigorosidad le habían hecho ganarse su apodo de Gigante de Ceretes. Decenas de curiosos visitaban el poblado en su busca, tanto para desmentir como confirmar las historias que recorren a lo largo de Mión sobre sus dotes y tamaño. Esto no es un problema para la mayor parte de sus habitantes, pero se había ganado la enemistad de aquellos a quienes por una u otra causa les perjudicaba, hecho que le obligó a partir y abandonar su hogar con apenas unos diecisiete años de edad.

Desde entonces ha vagado solo, recorriendo las diferentes regiones vecinas en compañía de su pesado mazo a dos manos, visitando a los Itih de la región de Sorva, de quienes aprendió a valerse y a conocer sobre el residuo del poder arcano, quienes agradecidos por sus servicios, le recompensaron con un escudo de lo más peculiar.

Pasó una temporada estival con los Rovheir, curiosas criaturas que adaptan el medio a sus necesidades, poderosas en cuanto al uso del poder arcano y con quienes más ha fortalecido sus músculos y habilidades, pues curiosas ante su visita, le ponían constantemente a prueba, tal fue así, que le invitaron a hacerse cargo de la exploración de una extraña cueva. Los Rovheir temían entrar, pues percibían un poderoso poder en su interior que les infundía pavor. Ulfsark, encantado aceptó el reto, su bondad le empujaba a ayudarles a deshacerse de ese yugo que les aterraba desde hacía generaciones.

Perdió la noción del tiempo en aquella inmensa oquedad, recorrió centenas de caminos subterráneos, grutas atiborradas de minerales, de diminutos seres roedores, oscuridad, incluso un lago en el que, por lo que pudo suponer, tardó cerca de una semana en bordearlo hasta el lado opuesto, cascadas, ríos de lava y todo tipo de obstáculos vivos e inanimados que tuvo que sortear, hasta que finalmente, un resplandor llamó su atención, un fulgurante halo débil e intermitente. Curioso buscó la fuente de la que procedía, no tardó en hallar el camino, y al mismo tiempo, no tardo en percibir un extraño ruido que acompañaba la intermitencia luminosa, creyó por un momento que se trataba de la respiración de algún ser, que aparentaba ser bastante grande, pero, las dudas se vieron resueltas al girar un recodo, donde se halló ante una gran sala rocosa, solo iluminada por aquella esfera de un vivo verde, que latía intercambiándose con un resplandeciente blanco. Se acercó a ella, sentía frio, y apreció que se trataba de una diminuta llama, que cual Sol, irradia llamaradas a su alrededor. Se dispuso a tocarla, y esta se desplazó suavemente hacia atrás, evitándole, se aproximó de nuevo, y de nuevo lo evitó. En aquel preciso instante, notó algo a su espalda, giró súbitamente para encarar aquello, fuese lo que fuese, asiendo a su vez su maza acomodada a su espalda, la luz se apagó, sorprendido y confuso, se agacho con tal de protegerse de aquello que con él se encontraba, cuando, en el suelo observó un leve chisporroteo verdoso, justo donde se encontraba apoyado su mazo contra el suelo, lo giró y la luz volvió a iluminar, aunque esta vez mas tenuemente, apagándose por momentos, lo justo para poder vislumbrar las afiladas garras de una infame y enorme criatura apostada ante él. Se apeó, oteó raudo en busca de un camino de huida, pero el único que parecía posible era por aquel por que había llegado, el mismo que tenía la criatura custodiado. Era el momento del combate, arremetió contra el gigantesco animal, golpeando con su mazo, desde el que con cada golpe, un destello verde le abandonaba, iluminando su inmediato alrededor, y como si su cuerpo lo atrajese, se introducía en él. Recibió algún zarpazo, le estampó contra el suelo y paredes, pero cada vez que golpeaba con el mazo, se sentía mejor, aquel extraño resplandor verde le curaba, sin saber cómo, había encontrado, adquirido e imbuido en su arma un legendario objeto de curación.

Logró regresar finalmente al exterior de la cueva, donde pudo observar que el invierno se acercaba, había pasado el verano y parte del otoño viajando por aquellos túneles, los Rovheir habían migrado al sur de su territorio, y añorando sus nevadas montañas decidió volver hacia el norte, bordeando esta vez el Mar Gaspiano, ávido de nuevas aventuras.